Documentación de interese
CONFESIÓN EN PERIÓDICO
08 de febrero del 2011
Una confesión en un periódico "vale como indicio, pero nunca como prueba" y conseguir una sentencia condenatoria al recurrir en segunda instancia "es muy difícil tras haber sido absuelto en primera", ya que solo pueden aportarse nuevas pruebas cuando éstas han sobrevenido con posterioridad al fallo. "Podrán intentar que se admitan, pero también será difícil".
Es la valoración que hace el abogado y decano del Colexio de Avogados de Santiago, Evaristo Nogueira, de un soprendente caso que está ya en boca de todos. Un vecino de la localidad lucense de Sober reconoció en declaraciones a un medio de comunicación ser el autor de la muerte de una mujer, Pilar Palacios, una semana después de que un jurado popular lo declarase "no culpable" al no encontrar pruebas concluyentes para condenarlo. De momento, la sala segunda de la Audiencia Provincial de Lugo ratificó este miércoles la absolución decretada por el jurado popular.

El ''no culpable'' que quiere ser culpable
Así las cosas, el Tribunal del Jurado, integrado por ocho hombres y tres mujeres, no encontró pruebas para emitir un veredicto de culpabilidad contra José C. por unos hechos que podrían calificarse, dependiendo de las circunstancias en las que aquellos se hayan producido, de homicidio o asesinato. El ahora autor confeso de la muerte de Pilar, una prostituta que trabajaba en un club de Ourense y de la que solía contratar sus servicios --la conocía desde hace unos 15 años, dijo a la prensa--, reconoce que "claro que no hay pruebas, pero hacerlo lo hice".

José C., el único vecino de la aldea de Arxemil, explicó de una manera detallada al periodista cómo mató a la chica, cuyo cadáver fue encontrado en una de las dependencias de su vivienda. "La traje, hice el amor con ella, la bajé a la cuadra y la maté". Sin embargo, no existen pruebas de nada de lo que este lucense dijo, y el periodista tampoco le preguntó el porqué, cómo se deshizo de ellas en el caso de que, efectivamente, sea él el autor de la muerte de la Pilar. Para razonar por qué confiesa ahora, José C. alegó el argumento inocente de que "en el juicio nadie me preguntó si había sido yo".

''Este señor ya fue juzgado''
El hombre, de 54 años y a tratamiento por epilepsia desde hace algún tiempo, probablemente olvidó cómo se inició su declaración ante el juez. Como todos, arranca con una lectura de los hechos que se le imputan a quien se sienta en el banquillo de los acusados, para inquerir a continuación si éste está de acuerdo con ellos. Acto seguido, se procede con el correspondiente interrogatorio.

Así lo explicó a Galiciaé el decano del Colexio de Avogados de Santiago, quien recordó también que la fiscalía expuso durante el juicio que el acusado era una persona "en el límite de la normalidad" o con un nivel intelectual "por debajo de la media", argumentos que su letrado podrá usar ahora para impedir que el caso se reabra, invalidando su autoinculpación ante la prensa. "Como abogado suyo, yo me opondría a cualquier revisión de esa sentencia. Este señor ya fue juzgado", subrayó Evaristo Nogueira. Además, una vez que el fallo del Jurado se convierta en sentencia firme, José C. tendrá derecho a reclamar una indemnización por el tiempo que pasó en prisión, un total de tres años y tres meses, para ser finalmente absuelto de los hechos que se le imputaban.

La Audiencia Provincial ratifica la inocencia
De momento, el magistrado ponente en la sentencia --todo jurado popular se constituye por once jueves legos y un magistrado de la Audiencia Provincial-- ratificó ya el fallo pronunciado por el tribunal, al considerar que éste "no deja lugar a dudas" y que, por tanto, lo que procede es el dictado de la "obligada sentencia absolutoria" de José C. A partir de ahora, acusación particular y Ministerio Público estudiarán los posibles recursos.

De entrada, el fiscal jefe de la Audiencia de Lugo, Javier Rey Ozores, ha aclarado a la prensa que la confesión periodística "no influye para nada" en los procedimientos inmediatos a seguir, puesto que el recurso ante el Tribunal Superior de Justicia de Galicia (TSXG) se hará en función del grado de motivación del jurado para no encontrar al acusado culpable de asesinato --por el que el fiscal pedía 17 años de prisión-- u homicidio, en cuyo caso demandaba 14 años de cárcel.

La novedad puede estar en si el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia revoca el veredicto, en cuyo caso, según la fiscalía de Lugo, se tendría que repetir el juicio con un nuevo jurado. En este supuesto sí podría tener cabida la autoinculpación de José C. a la prensa. Sería siempre como un indicio que justificase el inicio de un procedimiento de instrucción, pero nunca como una prueba. Aún así, la catedrática de Derecho Procesal de la Universidad de Santiago de Compostela Raquel Castillejo, manifestó su escepticismo a la posibilidad de reabrir el caso.

"Lo veo muy difícil", apuntó, para indicar a continuación que un cambio en la declaración del acusado no está en los supuestos previstos por la ley: "no es lo común". A mayores, y en el caso de aceptar tal autoinculpación, habría que conocer previamente las circunstancias en las que el medio realizó la entrevista y José C. respondió a las preguntas del periodista, así como la solidez de la confesión realizada. Y la validez "es muy dudosa", confirmó Castillejo, ya que lo que se introduciría como prueba no sería nunca el testimonio de José C., sino la cinta o el testimonio del periodista que recibió tal declaración, siendo "muy difícil" que se acepte este medio documental "de cualquiera de esas maneras". La catedrática recordó además otro de los puntos a tener en cuenta a la hora de pretender presentar una grabación como prueba: "puede ser una vulneración de un derecho fundamental el que grabes a una persona".

Ante unos hechos de estas características, el primer recurso en el que cabe pensar es en el de revisión, contemplado en el artículo 954.4 de la Ley de Enjuizamiento Criminal y previsto para aquellos supuestos en los que se demuestra la inocencia de un condenado al salir a la luz información que no se conocía ni antes ni durante el juicio. Precisamente el caso contrario al que protagoniza este vecino de Sober: se declaró culpable tras quedar absuelto. "Tecnicamente y con la ley en la mano, yo diría que no habrá recurso posible a este caso", indicó Evaristo Nogueira, teniendo en cuenta que, al abrigo de las pruebas presentadas, el jurado dictaminó que no existía culpabilidad.

Las prostitutas también son mujeres, pero se descartó la violencia machista
Sin embargo, Raquel Castillejo apuntó en declaraciones a este diario una posibilidad que, hasta el momento, no fue tenida en cuenta: presentar el homicidio de Pilar como un caso de violencia machista. "Este señor llevaba manteniendo relaciones con la mujer un buen tiempo.

Se habla de relaciones sexuales, pero al ser prolongadas pueden valorarse como que éstas no son sólo sexuales", explicó, subrayando que el hecho de que Pilar trabajase como prostituta "ya no pensamos en violencia de género, sólo se prevé para aquellas mujeres que tienen unos lazos de afectividad semejantes al matrimonio con el sujeto que las ha agredido o matado". Sin embargo, José C. reconoció que llevaba tres años manteniendo relaciones con la misma mujer, por lo que, al entender de Castillejo, "tendría que haberse planteado si era un caso de violencia de género", en cuyo caso el procedimiento "habría sido otro".

Para explicar por qué no se pensó en ningún momento en presentar la muerte de Pilar como un caso de violencia contra la mujer, la catedrática aludió a "uno de los problemas" que presenta el concepto de 'violencia de género' según la ley integral que la regula. "Es restringido pero da lugar a interpretaciones. Las prostitutas son las mujeres que más abusos sexuales sufren y eso es violencia de género, aunque no aparezca contemplado como tal". De hecho, en otros países de Europa no se requiere tal relación de afectividad.
Volver